1Mar/103
Juventud de la Iglesia…
Nada más fácil, sin duda, que declamar con acento trágico la razón del viejo y la sinrazón del joven, incluso nada más fácil que mostrar al joven castigado por su sinrazón. Pero lo más probable es que el mayor castigo para el joven fuera la muerte del anciano. Que se viera llorando junto a una tumba con inútil arrepentimiento. Pero no podría consistir en que el anciano se levantara de repente de su tumba y le propinara el joven una sentida colleja [...] ¡No se trata de supervivencia!
Hablando de la juventud de la iglesia; y de cómo ésta ha conseguido resurgir de cualquier situación con renovadora fuerza, al contrario que otras muchas creencias.

